La cláusula rebus sic stantibus sigue la tesis de que todos los contratos están sujetos a una cláusula, aunque ésta no conste expresamente, según la cual toda relación contractual depende de la concurrencia de determinadas circunstancias en el momento de su celebración.

El Tribunal Supremo determinó que los requisitos para la aplicación de dicha cláusula son:

  1. Alteración extraordinaria de las circunstancias en el momento de cumplir el contrato en relación a las circunstancias concurrentes al momento de su firma
  2. Desproporción exorbitante entre las prestaciones de las partes que concluya con un desequilibrio entre dichas prestaciones.
  3. Aparición de circunstancias radicalmente imprevisibles en el momento de conclusión del contrato

Además, la jurisprudencia ha sido unánime en que dichos requisitos deben ser interpretados de manera muy restrictiva, razón por la que la aplicación de esta cláusula ha sido muy limitada.

No obstante, a raíz de la Sentencia de 15 de octubre de 2014, el Tribunal Supremo ha flexibilizado su aplicación dado que en la actualidad “esta figura tiene una ineludible aplicación casuística, de la exigencia de su específico y diferenciado fundamento técnico, y de su concreción funcional en el marco de la eficacia causal de la relación negocial derivada de su imprevisibilidad contractual y de la ruptura de la base económica del contrato, con la consiguiente excesiva onerosidad para la parte contractual afectada”.

En concreto, la sentencia aborda la situación de crisis económica puesto que “la actual crisis económica, de efectos profundos y prolongados de recesión económica, puede ser considerada abiertamente como un fenómeno de la economía capaz de generar un grave trastorno o mutación de las circunstancias”. Así pues, las crisis económicas, normalmente cíclicas, se encuentran fuera del ámbito de control del contratante.

Es de destacar que en el caso concreto que dio paso a la sentencia de 15/10/14 dispuso que el arrendador tenía que reducir la renta del arrendatario en un 29% para mantener el equilibrio de prestaciones entre las partes.